Entradas y visitas guiadas para Isla de Lobos
Súbase a una lancha motora de Corralejo a Lobos y navegue entre algunos de los lugares más bonitos de Fuerteventura en esta excursión guiada de un día completo. Su primera parada es la isla de Lobos, donde su guía le mostrará lo mejor de este parque natural: playas doradas, lagunas cristalinas y senderos volcánicos. Tras la visita, dispondrá de tiempo libre para darse un baño, estirarse en la playa o pasear y explorar la isla a su ritmo.A continuación, pasará por la famosa Popcorn Beach, conocida por los diminutos trozos de coral que parecen palomitas de maíz esparcidos por la orilla. Es un sueño para las fotos, así que tenga la cámara preparada. Por último, termine el día con un paseo por las Dunas de Corralejo, las más grandes de Canarias. Estas enormes dunas de arena son uno de los parajes naturales más icónicos de la región y constituyen un magnífico telón de fondo para esas fotos dignas de postal.
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Billete para el minicrucero a la Isla de Lobos
La isla de Lobos, sin coches, está a un corto trayecto en ferry de Fuerteventura. La isla es naturaleza en estado puro, sin apenas signos de actividad humana, lo que la convierte en un fascinante telón de fondo para su crucero. Puede tomar el ferry y contemplar la isla desde el mar, con tiempo para ver las lagunas y practicar snorkel en sus aguas tropicales.Tanto si le gusta la naturaleza como el sol, la isla de Lobos le enamorará. Sus playas vírgenes y sus aguas rebosantes de vida marina parecen sacadas de Robinson Crusoe.Hay algunas cabañas de pescadores junto al puerto, y más allá se extiende un paisaje volcánico lleno de cicatrices. Un faro en la costa norte mira a la vecina isla de Lanzarote. Además, tendrá una bebida incluida a bordo para disfrutar de las vistas.
Billetes de ida y vuelta Isla de Lobos con ferries Celia Cruz e Isla de Lobos
Catamarán Freebird a la Isla de Lobos
Al norte de Corralejo, la isla de Lobos, de origen volcánico, se adentra en el Atlántico de color aguamarina. Con sólo unas cuantas cabañas de pescadores y sin hoteles ni coches, es un lugar sumamente relajante, sobre todo desde la cubierta bañada por el sol de un catamarán.

