Contemple las blancas arenas bordeadas de palmeras mientras se estira en su crucero en catamarán por la costa de Bávaro. Tanto si elige la opción de la mañana como la de la tarde, la relajada cultura caribeña significa que no hay prisas mientras se desliza desde un arrecife de coral para practicar snorkel hasta un banco de arena local donde puede pararse hasta la cintura en medio del mar. En el banco de arena, o en la playa según el tiempo que haga, se abre el bar flotante y se sube el volumen de la música, para que pueda nadar, tomar el sol y mecerse al ritmo de la música, bebida en mano.
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