Flores por la mañana, vistas al mar por la tarde. Esta excursión combina dos facetas muy diferentes de la Costa Blanca, comenzando en los Jardines de L'Albarda. Aquí, los senderos serpentean entre fuentes, parterres y palmeras, en un paisaje en el que se aprecian influencias valencianas y árabes. Con más de 700 especies de plantas repartidas en 50.000 metros cuadrados, hay un sinfín de rincones recónditos por descubrir.
A continuación, nos dirigimos a Denia, donde tendrás unas horas para pasar como más te apetezca. Puedes seguir el puerto deportivo hacia el casco antiguo, perderte en su laberinto de callejuelas o acomodarte en una cafetería junto al mar y ver cómo los barcos entran y salen del puerto. Si te apetece un poco de historia, el castillo situado en lo alto de la colina te ofrece una visión del pasado de la ciudad y unas magníficas vistas por el camino.
El contraste entre ambos es lo que hace que el día resulte tan agradable. Por un lado, la tranquilidad de los jardines; por otro, el ritmo relajado de una localidad costera. Juntos, ponen de manifiesto la variedad y el carácter que hacen de la Costa Blanca un destino tan atractivo.
