Tu velada comienza en el Barrio Gótico, en el interior de lo que parece una librería de barrio cualquiera. Escondida entre las estanterías hay una pequeña vinoteca que lleva décadas dando servicio a los vecinos. Ponte cómodo para disfrutar de una copa de cava, salchichón de montaña y un bollo de sardina ahumada, tu primera pista de que esta parte de Barcelona esconde más de lo que deja entrever.
Desde allí, te dirigirás a una bodega de 80 años de antigüedad que comenzó su andadura como tienda de comestibles antes de convertirse en una de las bodegas favoritas del barrio, el tipo de lugar donde, según cuentan, Salvador Dalí solía sentarse durante horas. Prueba las patatas bravas y el queso manchego con una copa de vermú mientras descubres «la hora del vermut», ese ritual previo a la comida que lleva generaciones formando parte de la vida cotidiana en Cataluña.
A continuación, un bar de tapas que no ha cambiado su breve carta desde 1945. Prueba la salchicha catalana y el pescado frito crujiente con vino servido directamente de la barrica. Verás cómo tu guía te enseña a utilizar el porrón, una jarra de pico largo diseñada para beber sin que los labios toquen el borde.
La noche termina frente al paseo marítimo, en el Time Out Market Barcelona, donde cada cocina y cada mostrador han sido cuidadosamente seleccionados por el equipo de Time Out. Siéntate a disfrutar de una paella de marisco, una croqueta a tu elección y una tarta de queso al estilo vasco, con el puerto a la vista justo al otro lado de los ventanales del mercado.
