Así que anote los lugares que no debe perderse y prepárese para una excursión en Zanzíbar totalmente a su medida. Tu chófer pasará por tu hotel sobre las nueve de la mañana, te llevará a donde tú quieras y te traerá de vuelta sobre las cinco de la tarde.
Quizá haga una parada en Stone Town -el casco antiguo de la isla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- para pasear por sus callejuelas, picar algo como mandazi -una masa frita esponjosa- y comprar recuerdos como baratijas talladas a mano y paquetes de especias. Si las granjas de especias despiertan su curiosidad, puede pasear por los campos, aprender de dónde obtiene Zanzíbar sus sabores e incluso disfrutar de alguna que otra degustación. O quizá prefiera ir a Nungwi para disfrutar de un día de playa, practicar snorkel o visitar el santuario de tortugas de Mnarani.
Sea lo que sea lo que te apetezca, sólo tienes que compartir tus planes con antelación y todo se organizará para ti. Sin horarios fijos y con kilometraje ilimitado, toda la isla se abre para que la explore, se entretenga, se desvíe y disfrute a su ritmo.
